HAPPY SUMMER: Actualizaciones de cumplimiento de pedidos y cierre de verano → DESCUBRE MÁS

El packaging

 

Packaging traducido literalmente significa “embalaje”, es decir, el envoltorio utilizado para colocar y transportar una mercancía de modo que permanezca íntegra. De acuerdo a la normativa italiana, en particular, el embalaje es "el producto, compuesto por materiales de cualquier naturaleza, preparado para contener y proteger determinadas mercancías, desde las materias primas hasta los productos terminados, para permitir la manipulación y la entrega de los mismos por parte del fabricante al consumidor o al usuario y garantizar su presentación”.

 

De acuerdo a las finalidades que el mismo cubre, se puede clasificar el packaging en tres categorías: primario, secundario y terciario.

Por packaging primario se entiende el embalaje para la venta, es decir, el embalaje concebido de modo tal que constituye, en el punto de venta, una unidad de venta para el usuario final. Se trata, por lo tanto, de una tipología de packaging que, muy a menudo, está en contacto directo con la mercancía y ello hace difícil la distinción entre contenedor y contenido. Quedan comprendidos en esta categoría, por ejemplo, las botellas y latas para las bebidas, los frascos de vidrio para los perfumes, los cartones para la leche, los paquetes de cigarrillos o los envases de galletas.

PACKAGING PRIMARIO 

Por packaging primario se entiende el embalaje para la venta, es decir, el embalaje concebido de modo tal que constituye, en el punto de venta, una unidad de venta para el usuario final. Se trata, por lo tanto, de una tipología de packaging que, muy a menudo, está en contacto directo con la mercancía y ello hace difícil la distinción entre contenedor y contenido. Quedan comprendidos en esta categoría, por ejemplo, las botellas y latas para las bebidas, los frascos de vidrio para los perfumes, los cartones para la leche, los paquetes de cigarrillos o los envases de galletas.

PACKAGING SECUNDARIO

El packaging secundario, a menudo definido como embalaje múltiple, reúne varias unidades de venta y puede estar destinado a la compra directa por parte del consumidor o a facilitar el reabastecimiento de los anaqueles en el punto de venta. En este caso el embalaje puede ser quitado sin alterar las características del producto y constituye tanto la unidad de venta destinada al usuario final, como aquella destinada al revendedor. Son ejemplos de packaging secundario los paquetes para snacks o que contienen botellas de agua o bien el cartón de cigarrillos, que contiene 10 paquetes.

PACKAGING TERCIARIO

Con el término packaging terciario se identifica el embalaje para el transporte, es decir, el envoltorio concebido de modo tal de facilitar el transporte de una cierta cantidad de unidades de venta o de embalajes múltiples. Se trata, entonces, de un tipo de embalaje destinado al transporte de la mercancía de modo seguro, conservando la integridad de los productos, y reservado en gran medida a la utilización dentro de la cadena de distribución, dado que no llega al usuario final. Son ejemplo de ello los palés de paquetes o cajas y las grandes cajas que contienen varios paquetes. 

La evolución del packaging

Siempre ha existido alguna forma de packaging. En efecto, desde la antigüedad, el hombre ha desarrollado la necesidad de contener y proteger los productos fruto de su duro trabajo. Con tal propósito se utilizaban calabazas, conchillas, troncos huecos y órganos de animales.

El nacimiento de las sociedades antiguas implicó el desarrollo de las primeras formas rudimentarias de embalaje para materiales a granel: se utilizaban tinajas y talegas para contener semillas, ánforas para el aceite y el vino, o bien, cestas para contener los frutos. Los tipos de contención de los alimentos y de los demás bienes mejoraron gracias a la utilización de los metales, pero, en su mayoría, permanecieron sin variaciones.

El primer gran cambio tuvo lugar a fines del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial introdujo cambios masivos en la industria manufacturera. En efecto, hasta ese momento, la mayor parte de los procesos de producción se basaban casi exclusivamente en el trabajo manual y en la producción limitada de mercancías. La introducción de la mecanización a gran escala permitió la producción de una cantidad cada vez más grande de artículos, haciendo surgir la necesidad de conservar, proteger y diferenciar los productos.

El Capitalismo y la industrialización cambiaron el modo de concebir el objeto, transformándolo en mercancía para transportar desde el lugar de producción hasta el lugar de venta. Desde ese punto de vista se difundieron dos nuevas necesidades: la protección de los artículos durante los largos transportes y la exposición y la compra en los puntos de venta. El packaging respondió a las mismas convirtiéndose en emblema de funcionalidad y estética: conservando su finalidad principal, es decir, la de proteger las mercancías, el packaging comenzó a desempeñar el rol de persuadir a los consumidores de adquirir un determinado artículo respecto de otro.

En el siglo XX las técnicas de producción se habían desarrollado tanto que permitían la realización de embalajes de cualquier forma y material, útiles no solo para vender el producto, sino capaces también de responder a las nuevas exigencias y de adaptarse a los cambios de los gustos en las distintas épocas.

A comienzos del siglo XX se pretendía que el envase protegiera el contenido durante el transporte y lo presentara al comprador, satisfaciendo su deseo visual. La belleza se volvió necesaria para el packaging, que se percibía como un objeto completamente independiente de su contenido.

Se produjo una primera transformación alrededor de los años treinta, cuando los Estados Unidos, caracterizados por un mercado y un consumo masivos, comenzaron a mirar cada vez con más interés al packaging. Por primera vez el embalaje fue considerado en su apariencia, es decir, en ese aspecto diseñado específicamente para vender mejor un producto, sin ninguna otra finalidad. El mismo se convirtió en un silent salesman, como recita una definición proveniente del otro lado del océano, un sujeto no dotado de habla, pero listo para lanzar mensajes y en condiciones de hacerse entender.

La verdadera transformación del mundo de packaging tuvo lugar en la posguerra, en particular en los años cincuenta, momento a partir del cual también Europa conoció el consumo masivo. Entre los distintos sujetos del mercado (fabricante, comprador, mercancía y lugar de venta) a partir de ese momento se van a establecer nuevas relaciones: en el centro del sistema está el packaging que, por una parte, busca el diálogo directo con el consumidor, falto de certezas porque ha perdido todo contacto directo con el lugar y los sujetos de producción, y, por la otra, responde a las necesidades de distribución, a los problemas de almacenamiento y de disposición de los productos en el punto de venta. Además, el aumento de la cantidad de mercancías ha vuelto necesario un rasgo distintivo, el packaging precisamente, para permitir que cada uno de los productos sea reconocible y fácil de distinguir de los demás.

A partir de este período se puede comenzar a hablar de packaging moderno: “complejo de las modalidades de embalaje, empaquetado y presentación de los artículos a ofrecer al público, con el fin de convencer al consumidor final de comprar el producto y/o de facilitar su transporte y utilización” (Diccionario Treccani). Ya no se trata simplemente de una forma, si bien evolucionada, de embalaje nacida con el único objetivo de permitir el desplazamiento seguro de las mercancías. El mismo se convierte en una forma de comunicación, en una herramienta capaz de transmitir mensajes que atraen y persuaden al consumidor de adquirir un determinado producto. 

El packaging en el mercado de la belleza

En el mercado de la belleza, tal vez más que en los demás sectores, el packaging desempeña un rol clave para convencer a los consumidores. En efecto, en perfumería el packaging primario es esencial, dado que apoya a la marca en la comunicación de la idea que se encuentra detrás del producto y el mensaje que se oculta detrás de la fragancia. En particular, el packaging integra la marca, que es todo en el mundo de las fragancias. El mismo debe adaptarse a la imagen de la marca y valorizarla, estudiando el target de los consumidores y el tipo de fragancia para crear el frasco más adecuado. Por lo tanto, invertir tiempo y recursos en la realización de un frasco puede determinar el éxito o el fracaso de una marca de perfume. 

Stocksmetic: el packaging de diseño

Stocksmetic es un sitio de venta online que se dirige principalmente al mercado B2B nacido de la idea de ofrecer un packaging primario refinado y de diseño para pequeñas cantidades para los sectores perfumería, cuidado de la piel y farmacéutico.

Stocksmetic ofrece una amplia selección de artículos subdivididos en 6 líneas de producto:

SKINCARE

PERFUMERY

MAKEUP

PHARMA

HOME FRAGRANCE

COLLECTIONS

Search engine powered by ElasticSuite